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lunes, 1 de junio de 2009

Ipcress


Quién es Harry Palmer?

Es un funcionario. Lo que le diferencia del resto de sus compañeros de la administración es que él trabaja para los servicios de inteligencia británicos, dirigidos por funcionarios y con métodos de funcionarios. Ahí radica, fundamentalmente, la diferencia entre Harry Palmer y James Bond. El segundo se mueve en ambientes de lujo entre mujeres despampanantes, intentando salvar al mundo. Palmer, por el contrario, se mueve entre montones de expedientes polvorientos, tiene como jefes a unos auténticos estúpidos, la burocracia le ahoga y es un perfecto descreído que aspira tan solo a salvar su propio pellejo.

Quizá por eso sea tan creíble como personaje y nos caiga tan bien.

La película


Si Bond está asociado para siempre- al menos, ésa es mi opiniópn - con un sofisticado Sean Connery, Harry Palmer lo está con un Michael Caine vulgar, con gafas de pasta negra y gabardina usada. Claro está que Palmer/Caine tiene sus líos con señoras, y pega, y dispara, pero lo hace a desgana, como si estampase pólizas en instancias perfectamente olvidables. Este mundo del espionaje, el mundo de Le Carré, por ejemplo, es mucho más real y más sucio que el que se nos ofrece en la saga Bond.

A lo mejor es por eso que 007 ha gozado de tanto éxito, mientras que el mundo de Palmer ha sido mucho menos considerado. Es normal, porque los ambientes en los que se desenvuelve éste agente secreto son los mismos en los que nos movemos la mayoría de los mortales cada día: jefes incompetentes, trabajos poco agradables, remuneración escasa, rutina y caspa, mucha caspa.

Digamos que la trama gira alrededor de la desaparición de una serie de científicos que, tras un corto periodo de tiempo, reaparecen con el cerebro convenientemente lavado. El Gobierno de Su Graciosa Majestad le encomienda a Harry Palmer la misión de descubrir que se esconde tras ésto. Como sea que Palmer se ocupa siempre de trabajos sucios, no le va a venir de aquí. A destacar el personaje de su jefe, modelo del burócrata estirado y banal que se empeña en demostrar en todo momento su estupidez y crueldad.

Detalles del film


Ipcress
fue rodada en 1965. Dirigida por Sidney J. Furie, fue la presentación en sociedad del agente Harry Palmer, frío, mordaz, cínico y aséptico. Ni que decir tiene que michael Caine está magnífico. Le acompañan Nigel Green, Guy Doleman y Sue Lloyd, entre otros. El guión es de Bill Canaway y James Doran, la fotografía de Otto Heller y la música - un guiño a los fans de Bond - está a cargo de John Barry.

Ediciones


Les recomiendo la última, a cargo de Filmax, completamente remasterizada y totalmente disponible en cualquier comercio del ramo.

viernes, 20 de marzo de 2009

La Liga de los Extraordinarios Gentlemen


La Liga del extraordinario señor Alan Moore

Un cómic puede ser algo más que una sucesión de viñetas, dibujos impactantes y diálogos más o menos divertidos. Cuando el cómic es de Alan Moore, tengan la seguridad de que, automáticamente, se convierte en una obra de arte mayor, en cultura, sin más adjetivos.

Ésto es justamente lo que contiene ésta magna obra: cultura. Alan Moore se inventó una Inglaterra victoriana jugando con el Steampunk y mezclando alegremente - pero con sabiduría y mesura - al Capitán Nemo junto a Alain Quatermain, a Mina Harker y al Doctor Jeckyll, al Hombre Invisible y a Monsieur Dupin... y luego está M, siempre M, ése imprescindible M que sería el mayor hallazgo de la serie si no fuera porque la sombra de cierto doctor asiático, al que no se puede ni se debe nombrar, se proyecta sobre La Liga.

Reclutados por su país como "rarezas" al servicio de la causa - buena o mala, qué más da - el heterogéneo grupo corre aventuras que ninguno de sus creadores originales hubiera osado soñar jamás. Y lo curioso es que funciona. funciona porque el señor Moore sabe como crear magia y el señor Kevin O'Neill - no se pierdan su imprescindible Marshall Law - hace que su dibujo barroco y anguloso encaje a las mil maravillas con el argumento.

La Trama

El segundo volumen, tanto como el primero, han sido publicados por Planeta en España, tanto en su edición de cómics sueltos como en la de tomo recopilatorio. Les recomiendo vivamente ésta última, pues se conserva mejor. Del segundo volumen tan sólo les diré que H.G. Wells se revuelve inquieto en su tumba aún hoy en día viendo lo que Moore hizo de su guerra de los mundos, no les digo más.

Hay un tercer volumen que, por desgracia y verguenza de nuestras editoriales, tan sólo es posible encontrar en inglés. Se titula "The Black Dossier" y contiene unas ilustraciones en tres dimensiones - con sus correspondientes gafas de dos colores, como está mandado - donde O'Neill se supera y roza la genialidad. La ironía y el interés de la trama no decaen aunque, personalmente, me parece una vuelta de tuerca innecesaria.

Sea como fuere, si no los tienen en sus anaqueles, salgan raudos a buscarlos porque algún día, cuando los historiadores se pregunten acerca de cuáles fueron los mayores logros creativos del siglo XX, el señor Moore llenará él solito todo un capítulo.
Capítulo donde, ¡ por Júpiter!, La Liga ocupará un lugar más que destacado.

(Por cierto, observarán que no he hablado para nada de la adaptación del cómic que se hizo para el cine. Lo hago por respeto a Sir Sean Connery, que aparece en ella. Corramos, pues, un tupido velo de piadoso silencio y que Dios perdone a los que adaptaron el guión. Servidor, por la parte que me toca, no lo hará nunca)