jueves, 2 de abril de 2009

El Sanguinario Barón Rojo


La segunda entrega de "El año de Drácula"

Después de sus peripecias en suelo británico - ver reseña anterior- nuestro amado Conde es ahora el Graf Von Drácula, Kommandant en jefe de los ejércitos de Alemania y del Imperio Austrohúngaro, a la vez que su antiguo discípulo, Lord Ruthven, vampiro como él, ocupa todavía la silla de Premier Británico.

En éste libro, la acción se desarrolla en el marco de la guerra - una imposible Primera Guerra Mundial - entre naciones pero, cuidado, también entre los vivos y los no-muertos. También podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que se trata de un enfrentamiento sin cuartel entre los partidarios de la tiranía y los de la libertad.

Destaquemos como personajes a Edwin Winthrop, joven oficial británico de Inteligencia, a nuestro ya viejo conocido Charles Beauregard, mentor de Edwin y viejo adversario de Drácula, a Kate Reed, vampira y periodista radical a la vez y el clon de la obra: Edgar Allan Poe, resucitado para que escriba la biografía del resucitado Barón Manfred Von Richtofen, el Sanguinario Barón Rojo.

Si en su anterior libro, Kim Newman nos pintaba un Londres Victoriano audaz y fascinante, aquí hace lo propio con un siglo XX incipiente en el que se hace difícil distinguir quién es más monstruo, si el vampiro o determinados gobernantes.

De lectura sumamente amena, también cabe destacar que Newman sigue haciéndole guiños al lector. Sólo por ser quien es, fíjense en determinado aviador al que no se le ve la cara, rie de manera escalofriante y se llama Kent Allard...¿adivinan de quién se trata?

3 comentarios:

Miquel Gimenez dijo...

Bienvenido! Gracias por tu visita. Me alegro que te haya gustado. Hoy mismo te visitaré yo. ¡Hasta la próxima!

Antonio dijo...

Estimado Miquel, la palabra es ley y ya esta usted en mi album de personalidades, al lado del "Pater", como no podia ser de otra manera.
Un saludo,
Antonio
http://www.telefonica.net/web2/grupo-global/Global-Services/fotos%20y%20Web's.htm

Miquel Gimenez dijo...

Gracias, Antonio! Ya sabes donde tienes tu casa, que espero visites cuando te apetezca. Un abrazo!